Números del negocio

Contratar al primer empleado: cuánto tiene que facturar de más tu negocio para pagarlo

Llega un momento en que no das abasto: rechazas trabajos, respondes presupuestos a medianoche y la calidad empieza a resentirse. Contratar parece la salida natural. Antes de publicar la oferta, conviene hacer una cuenta que casi nadie hace bien: cuánto más tiene que facturar el negocio para que ese puesto se pague solo.

Por Ana Torres · · 5 min de lectura

Silueta de persona junto a una columna de monedas y una calculadora, ilustración sobre el coste de contratar

El coste real no es el sueldo

Cuando alguien piensa en contratar, piensa en el salario bruto que va a ofrecer. Pero al negocio le cuesta bastante más. Estas son las partidas que hay que sumar.

1. Salario bruto

Lo marca, como mínimo, el convenio colectivo de tu sector y categoría, y nunca por debajo del salario mínimo interprofesional. Revisa el convenio antes de fijar la cifra: muchas sorpresas vienen de pluses y pagas extraordinarias que no se habían tenido en cuenta.

2. Cotizaciones a cargo de la empresa

Sobre la base de cotización del trabajador, la empresa paga en 2026, según la Orden PJC/297/2026:

ConceptoA cargo de la empresa
Contingencias comunes23,60 %
Desempleo (contrato indefinido)5,50 %
Fondo de Garantía Salarial0,20 %
Formación profesional0,60 %
Mecanismo de equidad intergeneracional0,75 %
Accidentes de trabajo y enfermedades profesionalesVariable según la actividad (tarifa de primas)

Sin contar accidentes de trabajo, son algo más de 30 puntos sobre la base. Con contrato temporal el desempleo es más alto. Tu gestoría te dará la cifra exacta de tu actividad.

3. Horas que se pagan y no se facturan

Vacaciones, festivos, formación, reuniones, desplazamientos, tiempos muertos entre trabajos. Si tu negocio vende horas, no todas las horas contratadas se convierten en horas facturables, y esa diferencia hay que cubrirla con precio.

4. Los primeros meses

Durante la adaptación, el nuevo empleado produce menos y además te quita tiempo a ti, que le enseñas. Es normal y es una inversión, pero hay que tener liquidez para pasar esos meses sin que el negocio sufra.

5. Lo que viene con el puesto

Equipo, herramientas, uniforme, móvil, licencias de software, prevención de riesgos laborales, revisión médica si procede y, casi siempre, más horas de gestoría.

La cuenta que importa: facturación necesaria

El dinero para pagar el puesto no sale de la facturación, sale del margen. Si de cada 100 € que facturas, 40 € se van en material, subcontratas y costes directos, solo te quedan 60 € para pagar sueldos, gastos fijos y beneficio.

Por eso la fórmula es:

Un ejemplo con cifras redondas, solo para ver el orden de magnitud (tus números serán otros): un puesto con un salario bruto anual de 20.000 €, unos 6.100 € de cotizaciones de empresa sin contar accidentes de trabajo, y 1.500 € más entre herramientas, formación y gestoría. Unos 27.600 € al año. Si tu margen bruto es del 60 %, necesitas facturar alrededor de 46.000 € más al año solo para cubrir el puesto, sin que te quede un euro de beneficio adicional.

Con un margen del 30 %, la misma persona exige facturar unos 92.000 € más. Esta es la razón por la que negocios con márgenes estrechos se ahogan al contratar aunque tengan mucho trabajo.

El error de pensar en horas en lugar de en capacidad

Un razonamiento muy habitual es: «si yo facturo 50 € la hora y le pago a alguien 15 € la hora, gano 35 € por cada hora suya». La cuenta falla por varios sitios a la vez.

Primero, los 15 € son salario bruto, no coste: faltan las cotizaciones y todo lo demás. Segundo, no todas las horas del empleado se facturan: hay desplazamientos, preparación, recogida, formación y días en que simplemente no hay trabajo para él. Tercero, sus horas no sustituyen solo trabajo facturable: también te liberan a ti, pero solo ganas dinero con eso si dedicas las horas liberadas a vender o a trabajos de más valor. Si las usas para supervisarle, el negocio ha pagado dos veces la misma hora.

La pregunta útil no es cuánto cuesta la hora, sino cuánta capacidad de facturación añade el puesto en un mes normal, contando todo lo que no se factura, y si hay demanda suficiente para llenarla. Si hoy rechazas trabajos, probablemente sí. Si lo que te pasa es que vas desbordado por tareas administrativas, quizá lo que necesitas es otra cosa.

Antes de contratar, revisa esto

  • ¿Tus precios están bien? Si ya vas desbordado, quizá cobras poco. Subir precio reduce carga y aumenta margen a la vez, y es de lo primero que revisamos en la consultoría para autónomos.
  • ¿Qué tareas te comen el día? Facturación, llamadas, presupuestos que no se cierran. Algunas se automatizan o se externalizan antes de necesitar a alguien a jornada completa.
  • ¿Es un pico o es estable? Si la demanda extra dura tres meses, una colaboración puntual o una subcontrata puede tener más sentido que un contrato indefinido.
  • ¿Una jornada parcial? A veces el primer paso razonable es una media jornada en las horas de más carga.

Señales de que sí es el momento

Rechazas trabajo rentable de forma habitual, no por un mes puntual. Tienes clientes que esperan y empiezan a irse. Tus precios ya están donde deben y el margen aguanta la cuenta de arriba. Y tienes liquidez para los meses de adaptación. Si se cumplen las cuatro, contratar no es un salto al vacío: es crecer.

Si estás en ese punto y quieres hacer la cuenta con tus datos reales, es parte del plan financiero que preparamos en la consultoría. Para el contrato, el convenio y las posibles bonificaciones, tu gestoría laboral es quien debe confirmarlo.

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